Monster Hunter World

El coto de caza en el nuevo mundo comienza el 26 de enero y están invitados a participar todos los cazadores del mundo. Capcom sorprende lanzando su franquicia más aclamada en Japón en portátil. Ahora quiere convencer al resto de continentes, con una edición que se estrena mundialmente a la vez. Para conseguirlo se ha facilitado su jugabilidad, en contraste con la saga, haciéndola más accesible para el jugador novato y con un modo entrenamiento para hacernos con las mecánicas del personaje. Se permite la cacería uniéndose a otros tres cazadores, que pueden ser amigos, o formar equipo con tres desconocidos de cualquier parte del mundo. Podremos mantener conversaciones mediante chat de voz, pero también dispone de palabras hechas sobre atajos, para comunicarnos con jugadores que no hablen nuestro idioma. Nuestro objetivo principal en esta aventura será conocer por qué los dragones ancianos han emigrado.

Un mundo increíble

En la beta que hemos jugado, Monster Hunter World nos propone cazar a un monstruo. Esta caza durará unos 20 minutos y nos permitirá desplazarnos por uno de los territorios de forma libre. En estos territorios existirá un ecosistema con flora y fauna, que estará rebosante de vida. Es por ello que seremos participes de cadenas alimentarias, que deberemos aprender, para usarlas en nuestro provecho. Animales herbívoros se alimentarán de ciertas plantas e irán en manadas, dándole mucha importancia a sus crías. Los animales carnívoros serán más autónomos y estarán preparados para realizar trampas, aunque algunos usarán técnicas de distracción cooperando con otros de su especie.

La naturaleza que nos rodea también formará parte de la jugabilidad. Las plantas altas las podremos usar de escondites, podremos escalar por las lianas o usarlas para atrapar a los monstruos. Aunque este entorno deberemos conocerlo, porque las criaturas también lo usarán en su beneficio, ojo al barro que nos ralentiza, a la profundidad del agua o a cuando la arena se mueve.

En la beta conocimos dos zonas del juego. El bosque primigenio, lleno de vegetación, con frondoso y verde follaje, además de todo tipo de vida. Y el yermo de agujas, un desierto con árida arena y con zonas pantanosas, que recorreremos con cuidado, ya que su fauna es bastante hostil. Ambas zonas eran bastante grandes y no poseían tiempos de cargas entre ellas. En estos mapas podremos vivir ciclos dinámicos de día y noche.

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